• Mariló Molina

El credo de las relaciones humanas


El amor sólo puede fluir en el respeto y la igualdad

Este post es para hablaros de algo que sucedió recientemente y considero muy positivo, cuando un sábado acompañé a mi abuelita Ana a misa en la parroquia de Sant Bartomeu de mi pueblo, Alaró, y el rector me sorprendió gratamente con sus palabras hablando de la IGUALDAD como principio básico para que la comunicación, el respeto y el amor fluyan en las relaciones de pareja. Y es que, entre los numerosos textos religiosos, encontramos mensajes contradictorios: él identificó antiguos textos misóginos que interpretan lo que históricamente viene fomentando el patriarcado, esa forma de organización social, política, económica y religiosa que se basa en la autoridad del varón y en la dominación masculina sobre la mujer y, por otro lado, mencionó otros textos que instan a los hombres a amar a sus mujeres como a su propia vida. Habló de lo importante que es amarse a un@ mism@ para poder amar a los demás.


En cualquier caso, merece mi admiración y gratitud, pues la prevención es la mejor solución a esta lacra social, y creo que el contexto de la Iglesia es crucial en esta ardua tarea de eliminar cualquier tolerancia hacia la violencia de género y el propósito de concienciar y sensibilizar a las familias en materia de IGUALDAD y EQUIDAD.


Y las causalidades hicieron que al día siguiente recibiera un mensaje de una amiga compartiendo en un grupo el siguiente texto de Thomas Gordon, psicólogo humanista (1918-2002):


"EL CREDO DE LAS RELACIONES HUMANAS"

Tú y yo vivimos en una relación que valoro y quiero conservar.

Sin embargo, cada uno de nosotros es una persona diferente, con sus propias necesidades y el derecho de satisfacerlas.

Cuando tú tengas dificultades para resolver tus problemas, trataré de escucharte cordialmente y ayudarte, con el objeto de que encuentres tus propias soluciones, en lugar de depender de las mías. De la misma manera, trataré de respetar tu derecho a escoger tus propias ideas y a desarrollar tus propios valores, aunque sean diferentes de los míos.

Cuando tu actividad interfiera con lo que debo hacer para la satisfacción de mis necesidades, te comunicaré abierta y honestamente cómo me afecta tu conducta, confiando en que tú me comprenderás y ayudarás en lo que puedas. De la misma manera, cuando alguno de mis actos te sea inaceptable, espero que me comuniques con sinceridad tus sentimientos.  Te escucharé y trataré de cambiar.

En las ocasiones en que descubramos que ninguno de los dos puede cambiar su conducta para satisfacer las necesidades del otro, reconozcamos que tenemos un conflicto que requiere solución.  Comprometámonos, entonces, a resolver cada uno de estos conflictos, sin recurrir al uso del poder o de la autoridad, para tratar de vencer a expensas de la derrota del otro. Yo respeto tus necesidades, pero también quiero respetar las mías. Esforcémonos siempre para encontrar una solución que sea aceptable para ambos.

Tus necesidades serán satisfechas y también las mías.  Ambos venceremos y ninguno será derrotado.

De esta forma, tú podrás continuar tu desarrollo como persona mediante la satisfacción de tus necesidades y yo también podré hacerlo; nuestra relación podrá ser lo suficientemente positiva para que en ella, cada uno de nosotros pueda esforzarse para llegar a ser lo que es capaz de ser.

Y podremos continuar relacionándonos el uno y el otro con respeto, amor y paz mutuos".

Esto me hizo reflexionar, ya que, curiosamente, este texto surge en una época en la que la situación de las mujeres cambia drásticamente con la aparición del capitalismo y su incorporación en el mundo del trabajo, una de las causas que ha hecho que la violencia de género se dispare.


Imaginé, por un instante, que este enfoque de las relaciones humanas se hubiese implementado en la educación de nuestros abuelos y nuestros padres... ¡¡¡Probablemente el mundo estaría libre de desigualdad y violencia!!!


No podemos cambiar el pasado, pero sí podemos construir un futuro mejor. Si queremos transformar el mundo y acabar con la violencia y la discriminación, no basta con las leyes ni con las políticas transversales. El reto consiste en comenzar con un@ mism@ y en revolucionar el sistema educativo, implementado nuevos modelos pedagógicos basados en la coeducación y que proyecten consciente y activamente una nueva sociedad que viva solidariamente. Sin duda, es el mejor regalo que podemos hacer a nuestros niños y nuestras niñas de hoy y a las generaciones futuras.


Yo ya he anotado en mi agenda esta actividad diaria: "IMPORTANTE Y URGENTE: poner en práctica el credo de las relaciones humanas. ¿Y Tú? Recuerda que el tiempo para la acción es ahora y que nunca es demasiado tarde para hacer algo.


Fuente imagen y texto: https://planosinfin.com/credo-la-relacion-humana-thomas-gordon/


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